Misty:
Y ahí estaba él, con esa mirada tan seria y vacía que lo estaba caracterizando últimamente, aquella mirada que había cambiado tanto repentinamente. Había una vista hermosa y dolorosa a la vez, ya que había pokémon legendarios por doquier, ya que eran lo últimos que habían quedado desde que Ash había liberado a todos los pokémon que tenía. Desde ahí él se veía triste, pero con un anhelo, como alguien que tiene alguna misión que cumplir, y yo lo único que hacía era mirarlo, cómo el y Pikachu miraban el océano a las afueras de Pueblo Paleta, cómo si fueran a lanzarse a aquel gran mar azul, que se manchaba en los colores del ocaso.
Finalmente mi héroe realizó un movimiento que hizo que mi corazón se acelerara; dio un paso hacia el borde del abismo y alzó su brazo derecho, y de pronto un Pokémon de colores como el arco iris se alborotó en el cielo rosa-anaranjado. Ho-oh estaba preparado para descender y llevarse a aquel chico que lo había visto el primer día de su viaje hacía ya cinco años, a pesar de que ya no era su entrenador.
- ¿Realmente tienes que irte? -le dije, con alguna mínima esperanza de que no se tena que ir.
- Misty -me respondió, con su voz helada, aun seguía mirando el mar.
- Nosotros te necesitamos... Yo te necesito aquí, por favor, no nos dejes.
- Nada impedirá que me vaya para cumplir la misión que Gary me encomendó, lo siento, esto no es fácil para mí.
El Pikachu de mi mejor amigo se lanzó hacia mí y hundió su cabeza, yo lo abracé con mucha fuerza y no lo dejé ir hasta después de un rato. De pronto sentí algo extraño en mi, una sensación como si estuvieran mirándome desde mis espaldas, y al cabo de unos segundos descubrí que lo que sentía era algo llamado "Lectura de Alma", una especie de poder que Ash había adquirido en su entrenamiento de Aura Guardián. Ash estaba leyendo en mi mente lo que realmente sentía, y eso era "Estoy enamorada de ti, y no quiero que te vayas porque mi vida no sería lo mismo sin ti". De pronto, aquella sensación desapareció.
- Misty... -empezó él, con su voz helada- Quiero que seas sincera; ¿Por qué no quieres que me vaya?
- Yo... -a pesar de todo, no quería decirle lo que sentía.
- Yo no quiero interrumpir en tu vida, no quiero ser aquel que impida que te desarrolles como persona y que conozcas a alguien más.
Mi silencio era sombrío y muy triste, yo sabía que ya no podía hacer nada para evitar que Ash se fuera, a pesar de que iba en contra de lo que yo deseaba. Yo no quería a alguien más que no fuese él, y eso nunca cambiaría.
- Bueno -dijo mi entrenador favorito-, creo que ya no hay nada más que decir, ¿tengo razón?
Dio un paso más y ya estaba alzando el brazo otra vez, pero por alguna razón, Ho-oh si guió en su posición actual, en el cielo, sin moverse, como si estuviera esperando algo. Mi héroe iba a lanzarse por el acantilado, cuando no resistí más.
- ¡Ash, no! ¡Por favor no te vayas! Te necesito... Yo... -aquella palabra "te amo" no llegaba a salir de mi boca jamás, en todos los años que lo conocí- Por favor, por lo menos déjanos alguna esperanza.
Hubo un gran silencio, donde mi respiración se escuchaba agitada, y él seguía mirando el horizonte, con la misma calma de siempre, hasta que dio su sentencia.
- En diez años un elegido nacerá, y él nos salvará, aquél elegido se convertirá en un Maestro de Leyendas, y será tan fuerte, que logrará vencerme hasta a mí. Aquel elegido sobrepasará todos los retos que se le impongan, y será el único que podrá derrotar a la última ceniza de El Fénix. El elegido salvará al mundo. Quiero que le transmitas este mensaje a todos, pero quiero que esto te lo guardes para ti; encuentra al elegido, y yo apareceré, seré aquel que lo entrene. Finalmente, Misty, ya es hora de que me vaya. Adiós.
Él levantó el brazo por una tercera y última vez y Ho-oh descendió de su posición, y sobrevoló cerca del suelo, calentando su helada sensación. Ash tomó la pata de esta ave legendaria y en menos de un segundo, desapareció.
Una lágrima hubiese corrido por mi mejilla, de no ser por aquella pregunta que me hizo recordar que no estaba sola...
// 15 años después //
- Señorita Misty, señorita Misty, ¿la historia que nos contó es real?
La voz intrépida de un niñito con ojos café, cabello hacia atrás, y cinco años de edad, me hizo recordar que me encontraba en mi guardería en Ciudad Celeste, y que me encontraba frente a doce niños pequeños.
- Claro que sí, cariño, el entrenador nos dijo que habría un Maestro de Leyendas.
- Wow... ¡Bien! ¡Yo seré el Maestro de Leyendas!
- Claro que no, Luke, si ni siquiera tienes un Pokémon -dijo un niñito de ojos celestes y cabello marrón-naranja.
- ¡Cállate, Julius! Tu tampoco tienes uno.
- Bien, niños, ya no peleen.
- Lo siento -dijeron en coro los dos niños.
- ¡Muy bien! -dije en voz alta, para que mi pequeño público me oyera- Bien, chicos, ahora, vamos a hacer un juego, ¿sí?
- ¡Sí! -dijeron los doce niños a la vez.
- Bien, pues, entonces, cada uno va a ponerse de pie y va a decir su nombre, quienes son sus padres, y de dónde son. Bien, ¿quién va primero?
- ¡Yo! -dijo un niño de cabello verde claro, y una sonrisa pícara, llevaba una camisa y un pantalón blanco- Mi nombre es Devon, tengo cinco años, mi mamá se llama May y mi papá se llama Drew.
- Mi nombre es Rachel, y soy hermana de Devon -dijo un niña de cabello castaño, con una sonrisa de eterna alegría, y una ropa muy parecida a la de May cuando era niña-. Tengo cinco años. Nosotros vivimos en Pueblo Paleta.
- Muy bien, ahora, ¿quienes siguen? -pregunté, mientras un par de hermanos levantaron la mano.
- Bien -dijo un niño con mucha audacia en su voz, cabello castaño claro, y con una capa que hacía notar quién era su padre-, mi nombre es Jason, y tengo cinco años. Mi papá se llama Jackson, y es el Líder de Gimnasio de Ciudad Verde, donde vivimos.
- Y mi mamá se llama Susan -dijo una pequeña de cabello largo y negro, con una mirada de espía-. Mi nombre es Lizzie.
- ¿Alguno más? -repetí, y una niñita levantó su mano, y obligando a que su hermano también lo haga.
- Nosotros -dijo, sonriendo, aquella niña de cabello morado y una mirada que encerraba secretos-. Yo soy Maru, y mi hermano y yo somos de aquí, Ciudad Celeste. Él es mi hermano, vamos, párate.
- Yo soy Gabriel... -dijo el niño soñoliento, llevaba una boina, y una sonrisa de sueño- Mi papá es Lucas y mi mamá es Madison...
- Muy bien ya sólo falta la mitad, ¿quiénes siguen? -dije viendo a los seis que quedaban.
- Nosotros, ¿no es así hermana? -dijo un niño de cabello negro y puntiagudo que conocía muy bien- Bien, mi nombre es Mike, y mi papá se llama Brock. Continúa, hermana.
- Claro -dijo una niñita con voz animada, y con la misma mirada que Lizzie-. Yo soy Sally, y mi mamá se llama Cassandra. Mi familia y yo vivimos en Ciudad Plateada.
- Perfecto, conozco a su papá, es un buen amigo mío. Entonces, ¿quiénes siguen? ¿Ustedes? -dije, mientras miraba a un niño serio, que había peleado con otro hacía pocos minutos.
- Yo soy Roxanne -dijo una pequeña muy bonita, tenía cabello naranja y el encanto en los ojos-, pero pueden decirme Roxie. Deben conocer a mi papá; se llama Gary Oak, y es un gran doctor Pokémon.
- Y yo soy Julius Oak -dijo el niñito serio, con cabello marrón-naranja-. Mi mamá se llama Blue. Somos de Pueblo Paleta. Mi hermana y yo tenemos cinco años.
- ¿Y por último? -le dije a una niñita tímida que no había hecho sonido alguno en todo el rato- ¿Por qué no levantaste la mano, cariño? ¿Cómo te llamas?
- Yo... -dijo la voz dulce y callada de la pequeña- Soy Rose, y mi papá se llama Brendan. Él... Él es mi hermano.
- ¡Sí! ¡Al fin! ¡Mi nombre es Luke! -dijo el pequeño ruidoso que peleó con el niño serio, que bajó la voz al ver que todos se tapaban los oídos- Está bien. Mi hermanita y yo somos de Pueblo Paleta y mi mamá se llama Mary. Señorita, ¡prometo que yo seré el Maestro de Leyendas!
- Buena actitud, sigue así. Bien, niños, ahora que se conocen, quiero preguntarles algo, pero me responden a la cuenta de tres; ¿Cuándo es su cumpleaños? ¿Bien? Uno, dos, tres.
- Dieciocho de febrero -dijeron todos al unísono, quedando sorprendidos.
- Ustedes, pequeños, son muy especiales, y van a ser grandes entrenadores y entrenadoras, y grandes coordinadores y coordinadoras. Y es por eso que les quiero dar un regalo a ustedes -dije, y noté la sonrisa en sus rostros-. Detrás mío tengo una mesa con unos huevos, de donde saldrán Pokémon especiales para cada uno de ustedes. Ahora, quiero que elijan a uno de estos huevos para que los cuiden hasta que eclosionen, lo que significa que va a salir un Pokémon de ellos.
Uno por uno, lo pequeños fueron eligiendo un huevo para sí mismos, guiándose por sus gustos. Pero para que estos huevos eclosionen, tenía que pasar un buen tiempo.
//1 mes después//
Pasado un mes, noté que los huevos de los pequeños estaban cerca a eclosionar, y que era momento de preparar a los niños para ese momento.
- Muy bien, chicos -les dije a los pequeños-, dentro de poco podrán ver el nacimiento de un Pokémon, ya que su huevo ya va a eclosionar. Prepárense.
En menos de un minutos, los huevos que estaban en los brazos de los niños, empezaron a meverse, y acto seguido, a quebrarse. La emoción y desesperación de los pequeños aumentó y pronto, doce pequeños ruidos diferentes se escuchaban en el salón. Los Pokémon recién nacidos iban a los brazos de sus amos y pronto todos estaban jugando con ellos.
- Niños, ya, ahora, ¿quién quiere un juego?
- ¡Yo! -dijeron los pequeños emocionados y miraron a sus Pokémon
En total eran doce; Luke tenía un Turtwig, Rose una Piplup, Julius un Charmander, Roxie un Cyndaquil, Mike un Chimchar, Sally una Chikorita, Gabriel un Bulbasaur, Maru un Totodile, Devon una Torchic, Rachel una Squirtle, Jason un Treeco y Lizzie un Mudkip.
- Bien, niños, vamos a experimentar las batallas Pokémon. Sepárense el grupos de dos para combatir.
De pronto, todos estaban separados, y empezaron a pelear, pero una batalla lamó la atención. Luke y Julius. Turtwig vs. Charmander.
- ¡Ve Turtwig! -gritó el retador, enviando a su recién nacido Turtwig a luchar.
- Vamos Charmander, a luchar -dijo el retado, con al seriedad y confianza de su padre.
- Bien Turtwig... Lo ataques que tienes son...
- ¡Charmander, Ascuas!
De pronto pequeños disparos de fuego atravezaron el aire con rumbo hacia el Turtwig, e impactaron contra éste, que no había logrado ahcer nada. De cualquier forma se levantó.
- ¡No! ¡Turtwig! ¡Placaje!
- Evádelo, Charmander. Ahora Gruñido, pronto. Ahora usa Ascuas otra vez.
Los disparos de fuego impactaron por segunda vez contra el Turtwig, que, sin poder más, se desplomó en el suelo. Su entrenador fue corriendo hacia él, y lo abrazó.
- ¡Turtwig! ¿Estás bien? Tú puedes...
- Turtwig ha perdido, ganó Charmander. La victoria es mía -dijo el ganador, luego volteó hacia su Pokémon-. Vamos Charmander.
- ¡No! -dijo la voz dolorosa del pequeño y triste perdedor- ¡Todos lo verán! ¡Seré el mejor entrenador de todos! ¡Seré el Maestro de Leyendas!
>>>> Próximo capítulo: "Los doce elegidos. VS. Chimchar!"
Siguiendo con la ya establecida narración en primera persona, pero cambiando de personaje-narrador, tenemos a Misty, quien relató la partida de Ash y su intento de disuadirle de ello; sin embargo, no lo logró, pues a pesar de tener fuertes sentimientos de afecto hacia él, o quizá más, no fue capaz de dejarlos salir, aunque quizá el resultado no habría sido diferente, dada la determinación de Ash para partir al explicarle a su amiga lo que Gary le había pedido para cumplir su rol como mentor de quien se convertiría en el Maestro de Leyendas que salvaría al mundo de un peligro que se cierne sobre él y que aún no da señales de estar ahí (como la mayoría de cosas amenazantes owoU). Después de ello tuvimos un salto temporal de 15 años, con Misty en una guardería y dándonos a entender que todo lo anterior se lo estaba relatando a una docena de niños; y ahí pudimos ver el primer atisbo de rivalidad entre Luke y Julius (que no sería el último), con lo que la pelirroja decidió hacer una dinámica para distender el ambiente, lo que sirvió al lector para conocer a los 6 pares de mellizos nacidos el mismo día y de los cuales uno será el Maestro de Leyendas (a ver si será más por esfuerzo, habilidad natural o simple suerte owoU); después de alentarles sobre su futuro les dio la oportunidad de elegir un huevo Pokémon de los starters de las 4 primeras regiones, los que tras un mes de cuidados eclosionaron; con ello, quizá por negligencia de Misty o porque la trama lo demandaba para dejar clara una futura rivalidad, los niños se juntaron en pares para tener batallas Pokémon a pesar de tener la mitad de la edad necesaria para empezar a entrenarlos legalmente, siendo el enfrentamiento más llamativo el de Luke y Julius, en que el segundo dominó por completo al primero e hizo buen uso de la ventaja de tipo para hacerse con la victoria (se nota que es aventajado en eso, pero quizá sea demasiado exagerado, pero ya no quiero discutir más sobre ello o mi suspensión voluntaria de la incredulidad se irá directamente por la ventana del tercer piso en el que estoy owoU); lo que puedo decir sin duda es que este episodio, salvo el detalle antes mencionado, afirmó el prñologo y en general fue más agradable de leer.
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